Entrevista a Lorena Guglielmone*

“Innovar en educación con IA generativa: posibilidades y responsabilidades”

Entrevistadora: Patricia Cademartori

A partir de una mirada experta, esta entrevista aborda el potencial de la inteligencia artificial generativa como herramienta pedagógica, así como los desafíos formativos y éticos asociados a su incorporación en las prácticas de enseñanza.

Lorena Guglielmone

Sobre Lorena Guglielmone

Magíster en Procesos Educativos Mediados por Tecnologías por la Universidad Nacional de Córdoba, Licenciada en Informática Educativa por la Universidad Nacional de Lanús, y Programadora de Sistemas por la Universidad Nacional de Entre Ríos. Es docente investigadora y profesora titular de Estadística en la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad Nacional de Entre Ríos. En los últimos años ha dictado diversas charlas, cursos y talleres sobre el uso de la inteligencia artificial generativa en educación, dirigidos a docentes y futuros docentes, con el propósito de acompañar la integración crítica y pedagógica de estas herramientas en las prácticas de enseñanza.

¿Para comenzar, ¿podrías contarnos qué se entiende por IA generativa y en qué se diferencia de la IA tradicional?

Cuando hablamos de inteligencia artificial solemos agrupar bajo ese nombre a tecnologías que funcionan de manera diferente. Un ejemplo de IA tradicional son los algoritmos de recomendación. Por ejemplo, Netflix analiza qué vimos, cuánto tiempo permanecimos mirando algo y qué descartamos para sugerirnos contenido que probablemente nos interese. Lo mismo ocurre con las redes sociales, donde el algoritmo aprende rápidamente nuestros intereses y selecciona qué mostrar a partir de patrones de comportamiento. En todos estos casos no se crea nada nuevo; se predice y recomienda en función de datos previos. 

La IA generativa, en cambio, produce contenido original. Puede generar textos, imágenes, videos, música o código a partir de una instrucción, conocida como prompt. Su funcionamiento es probabilístico y no tiene que ver con el pensamiento humano. Por ejemplo, los modelos de lenguaje, como ChatGPT o Gemini, lo que hacen es predecir cuál es la palabra más probable que sigue a otra dentro de un contexto dado. No piensan ni comprenden; generan secuencias coherentes a partir de patrones aprendidos durante su entrenamiento. En términos sencillos, entrenar una IA es exponerla a muchos datos para que aprenda patrones y pueda responder ante situaciones nuevas, sin que se le indiquen reglas para cada caso.

¿Cómo llegaste a interesarte en la IA generativa aplicada a la educación?

Mi interés por la tecnología educativa comenzó mucho antes de la aparición de la IA generativa. Realicé una licenciatura y una maestría en el área de tecnología y educación, y desde entonces integré herramientas tecnológicas en mis clases de Estadística. 

Cuando la IA generativa se hizo pública, a fines de 2022, comencé a formarme en su uso y en 2023 la incorporé al diseño de materiales para mis clases. Para mí fue un paso natural, ya que desde hace años trabajo con propuestas y recursos propios que diseño desde cero y reviso permanentemente. La IA generativa me permitió adaptar mejor esos materiales a los contextos de las distintas carreras en las que doy clases. En ese sentido, me dió mayor seguridad para vincular la estadística con problemáticas específicas de cada carrera y se transformó también en una fuente de aprendizaje para mí.

¿Desde qué momento se ha incorporado la IA generativa en el ámbito educativo y qué cambios observaste a partir de esa incorporación?

Desde lo que vengo observando en los talleres que dicto, entiendo que en 2024 muchos docentes comenzaron a advertir el potencial de la IA generativa para la enseñanza. En septiembre de ese año dicté mi primer taller sobre IA generativa en las Jornadas Internacionales de Educación de la UNER. Asistieron muchos docentes con gran interés y expectativas, pero la mayoría sin ninguna experiencia en el uso de estas herramientas. 

Durante 2025 dicté más de diez talleres y cursos sobre IA generativa aplicada a la educación, y me fui dando cuenta de que los docentes no están negados a esta tecnología; lo que necesitan es formación para saber cómo incorporarla en sus prácticas. 

Igualmente, creo que el cambio más profundo no es tecnológico, sino pedagógico. La IA generativa pone en jaque a la educación tradicional, y nos obliga a repensar y replantear nuestras clases para que se conviertan, en palabras de Mariana Maggio, en experiencias que valgan la pena ser vividas. Aclaro acá que Mariana es una referente en el campo de la tecnología educativa, investiga desde hace años la incorporación de tecnologías en los procesos de enseñanza y actualmente dirige la Maestría y la Especialización en Tecnología Educativa de la UBA.

¿De qué manera considerás que la IA generativa puede mejorar la enseñanza y el trabajo docente?

La IA generativa permite adaptar explicaciones, ofrecer ejemplos alternativos y acompañar diferentes ritmos de aprendizaje. Herramientas como los GPT personalizados de ChatGPT o las Gems de Gemini permiten crear asistentes de IA, es decir, entornos configurados con un propósito específico y reglas de uso claramente definidas. En mi caso, utilicé esta tecnología para diseñar tutores de IA para mis materias, concebidos como un apoyo complementario que permite a los alumnos reforzar la comprensión de los contenidos trabajados en clase. 

De este modo, los estudiantes pueden profundizar los contenidos a su propio ritmo, especialmente en aquellos temas que suelen requerir más tiempo del que podemos dedicar en clase. Dado que los tiempos de cursado son acotados, la IA generativa puede convertirse en una gran aliada como copiloto en procesos de aprendizaje más personalizados, sin reemplazar el rol docente.

¿Podés compartir alguna experiencia, tuya o de colegas, de uso de IA generativa en el aula?

Una experiencia que me encanta compartir es la de una docente de biología que participó en uno de mis primeros talleres. Ella trabaja en una escuela ubicada en un barrio vulnerable de Concordia y tiene estudiantes para quienes la música ocupa un lugar central en su vida como modo de expresión y espacio de pertenencia.  

Teniendo en cuenta la importancia de la música en la vida de sus estudiantes, la docente usó Suno, una IA que permite crear música de manera gratuita, para hacer una canción sobre la célula, si no recuerdo mal. El día de la clase, llegó al aula y les pidió a sus alumnos que corrieran los bancos porque la clase iba a ser diferente, iban a aprender bailando. Los estudiantes se sorprendieron, no podían creer lo que había hecho su profe. Todos terminaron bailando una canción sobre un tema que, si no fuese por es IA, la profesora lo hubiese desarrollado como siempre. 

Para mí, la potencia de esta experiencia no está solo en el uso de la IA como recurso innovador, sino en la lectura sensible que hizo la docente del contexto de sus estudiantes. Supo reconocer el lugar que ocupa la música en sus vidas y utilizó la tecnología para acercar el conocimiento desde sus intereses. Sin el uso de esta herramienta, construir una experiencia de este tipo habría sido muy difícil, o imposible.

¿Conocés experiencias de uso de IA generativa en el área de matemática?

Puedo compartir una experiencia propia que me hizo reflexionar sobre algunos desafíos actuales que tenemos todos los docentes de todos los niveles. El año pasado, mientras trabajábamos la unidad de probabilidad, les propuse a mis estudiantes un ejercicio sencillo: calcular la probabilidad de ganar el Quini 6. Como tenían conocimientos de combinatoria, se trataba de un problema accesible para ellos. 

Como damos clases en sala de máquinas, antes de ponerse a hacer algo, varios le pidieron a la IA que les resolviera el problema y en unos pocos segundos, me estaban dando la respuesta. Esa delegación cognitiva se repite todo el tiempo en educación y, para mí, es lo más preocupante en este momento. Pienso que, ante a un escenario así, una opción podría ser rediseñar la consigna para que el uso de la IA sea parte de la actividad. Por ejemplo, pedirles que analicen críticamente la respuesta generada por la IA, que expliquen si es correcta y por qué, o que comparen distintos enfoques de resolución. De esta manera, el foco vuelve a estar en el razonamiento y no solo en el resultado.

¿Qué orientaciones considerás útiles para quienes quieren comenzar a incorporar IA generativa en sus prácticas?

Creo que la primera recomendación es formarse. Si bien cada vez hay más capacitaciones sobre el uso de IA en educación, no siempre llegan a todos los docentes, sea por cuestiones de difusión, por costos o simplemente porque demandan más tiempo del que cuentan. También es importante comenzar de a poco. Un uso puntual y bien pensado, como hizo esa profe de biología, puede mejorar de manera notable una actividad. Otro aspecto clave es revisar las evaluaciones. Si seguimos pidiendo tareas tradicionales fuera del aula, es esperable que los estudiantes usen IA, y eso termina generando tensiones. 

Como mencioné antes, una orientación general consiste en repensar las consignas para que el uso de la IA esté integrado de manera explícita. Por ejemplo, proponer actividades que inviten a analizar críticamente una respuesta generada por la IA, a justificar si es correcta o no, o a reformularla desde una mirada propia. De este modo, la IA deja de ser un atajo y pasa a ser un recurso para promover el análisis, la reflexión y la comprensión.

¿Cuáles son, desde tu perspectiva, los aspectos éticos que estudiantes y docentes deberían atender al interactuar con la IA generativa?

Un aspecto particularmente importante, y que muchas veces no se toma con la seriedad que requiere, es la verificación de la información que devuelven estas herramientas. A diario aparecen noticias sobre malos usos justamente porque no se chequea la información. La IA generativa está diseñada para dar respuestas verosímiles, no necesariamente verdaderas. Si bien cada vez pasa menos, todavía comete errores y presenta datos incorrectos de manera convincente. Esto es especialmente problemático en educación, particularmente cuando los estudiantes usan la IA para aprender y terminan incorporando información errónea, lo cual implica un desaprender después.  

La delegación cognitiva es uno de los mayores desafíos que enfrentamos actualmente en todos los ámbitos y, en especial, en educación. A lo largo de los años fuimos delegando funciones en distintas herramientas; en matemática, por ejemplo, la incorporación de las calculadoras permitió liberar tiempo para centrarnos en actividades que favorecen la comprensión y el razonamiento, en lugar de dedicar horas a la aplicación mecánica de procedimientos. El problema con la IA es que puede hacer la mayoría de las tareas que tradicionalmente asociamos a los humanos. Entonces, si la dejamos entrar al aula sin una mediación pedagógica clara, terminaremos con alumnos muy dependientes de estas tecnologías, con una pérdida gradual de su capacidad para pensar. Es muy fina la línea entre un uso de la IA como copiloto del aprendizaje y un uso como reemplazo del aprendizaje. Nunca vivimos una situación tan compleja como la que estamos atravesando hoy, y por eso el rol docente resulta más importante que nunca.

¿Considerás que la IA generativa se consolidará como una tecnología permanente en el aula?

Sí, creo que llegó para quedarse, aunque, como ocurre con toda innovación en educación, los cambios requieren tiempo y no se producen de un día para el otro. 

Tengo esperanza en lo que puede aportar si se integra con criterio y responsabilidad. Creo que prohibirla en el aula, especialmente en el nivel superior del que formo parte, no tiene sentido, porque va en contra de la formación que los estudiantes necesitan para el mundo actual. Muchos referentes sostienen que no nos va a reemplazar la IA, sino quienes sepan utilizarla mejor, y eso es algo que debemos tener presente para no terminar formando estudiantes de este siglo con herramientas del siglo pasado. 

El desafío es integrarla de manera crítica y ética. Creo que, si toda la comunidad educativa se forma en el uso de estas herramientas, la IA generativa puede contribuir a acompañar distintos ritmos de aprendizaje, simplificar procesos y enriquecer las propuestas pedagógicas. Confío en que, si seguimos apostando a la capacitación, podremos ir transformando de a poco un sistema educativo que, en muchos aspectos, quedó estancado en el tiempo. 

Por mi parte, seguiré aportando mi granito de arena capacitando a docentes y estudiantes en el uso responsable y ético de la IA generativa.

*En esta entrevista compartimos la mirada personal de la entrevistada. Lo expresado aquí no implica una posición institucional de la cátedra ni de la institución a la que pertenece.

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